España ha anunciado su intención de prohibir el acceso a redes sociales a menores de 16 años y obligar a las plataformas a implantar sistemas efectivos de verificación de edad. Esta medida se alinea con un debate internacional: ¿cómo se protege a los menores sin convertir internet en un sistema de identificación permanente?
Este artículo explica, de forma sencilla, qué controles existen hoy, qué significa exactamente un “test biométrico de edad”, y qué lecciones podemos extraer del modelo australiano, que ya está en marcha desde finales de 2025.
1) El punto de partida: el “control de edad” clásico ya no sirve
Durante años, la verificación de edad en internet ha sido, en muchos casos, una simple autodeclaración: “dime tu fecha de nacimiento”. El problema es evidente: si el objetivo es restringir el acceso por debajo de los 16, basta con mentir.
Por eso, la conversación regulatoria está empujando hacia sistemas “más difíciles de burlar”, que suelen encajar en tres tipos:
- Autodeclaración (la fecha de nacimiento).
- Detección por señales (comportamiento, patrones de uso, etc.).
- Verificación fuerte (documento oficial, tarjeta, o biometría).
2) ¿Qué es un “test biométrico de edad”?
En redes sociales, “test biométrico” suele significar estimación de edad facial (no necesariamente reconocimiento facial para saber quién eres).
Cómo funciona (explicación apta para cualquier lector)
- La app te pide un “video selfie”: un vídeo corto mirando a cámara.
- Un sistema de IA analiza rasgos faciales y calcula una estimación de edad o una probabilidad (“probablemente mayor/menor que X”).
- Con ese resultado, la plataforma decide: permitir, bloquear o pedir una alternativa (por ejemplo, un documento).
Caso real: Instagram (Meta)
Meta explica que en Instagram, si alguien intenta cambiar su edad y el sistema lo considera sospechoso, puede pedir verificación; una de las opciones es el video selfie con un proveedor como Yoti. Según la propia explicación, el objetivo de la IA es estimar edad, no identificar a la persona.
Ventajas: es más rápido que subir un DNI y pone fricción real.
Riesgos: privacidad (biometría), errores cerca de la frontera (15–17), y dudas sobre dependencia de terceros.
3) Qué están implantando las plataformas más grandes
Instagram / Facebook (Meta): “si dudas, demuéstralo”
En la práctica, Meta está apostando por:
- controles cuando alguien intenta “hacerse mayor” cambiando la fecha de nacimiento, y
- opciones de verificación como video selfie (estimación facial) o ID.
TikTok: detección combinada + verificación en apelaciones
TikTok está endureciendo sistemas de control de edad en Europa y ha comunicado que, cuando un usuario recurre (apelación), puede usar estimación facial de edad (por ejemplo con Yoti), y también alternativas como ID o tarjeta.
X: normas de edad, menos “verificación fuerte”
X tiene políticas de edad mínima (habitualmente 13 en términos), pero históricamente su enfoque se ha apoyado más en política y enforcement que en verificación robusta; el debate regulatorio actual empuja a sistemas más “duros” si se quiere aplicar un veto real por debajo de 16. (Aquí la diferencia entre “regla” y “verificación” se vuelve clave.)
4) Australia: ¿qué ha ocurrido tras la prohibición a menores de 16?
Australia es el ejemplo que más se cita porque su marco ya exige, desde el 10 de diciembre de 2025, que las plataformas “age-restricted” tomen “pasos razonables” para impedir cuentas de menores de 16.
Lo que sí ha pasado (impacto visible)
- El regulador australiano (eSafety) considera “age-restricted” a plataformas como Instagram, Facebook, TikTok, X, YouTube, entre otras, y exige medidas razonables desde esa fecha.
- Ha habido acciones de cumplimiento por parte de plataformas: por ejemplo, Meta informó de la retirada de acceso a alrededor de 550.000 cuentas atribuidas a usuarios menores de 16 en Australia tras la entrada en vigor.
Lo que no ha ocurrido (realismo)
No hay evidencia seria de que, “por arte de ley”, los adolescentes hayan desaparecido de internet: suele haber evasión (cuentas nuevas, edades falsas, cuentas prestadas) y también desplazamiento a otros servicios o consumo sin cuenta. La pregunta, por tanto, no es si existe el “bypass” (existe), sino cuánta fricción y reducción real logra el sistema.
5) ¿Se están investigando sistemas más eficaces que la biometría?
Sí. La tendencia es doble:
- A) Sistemas “por capas” (multi-método)
La mayoría de expertos y reguladores asumen que no hay una solución perfecta. Por eso se tiende a:
- un primer filtro menos intrusivo,
- y un “fallback” más fuerte si hay dudas (ID, tarjeta, etc.).
Australia, de hecho, lanzó un programa/ensayo de tecnologías de aseguramiento de edad y un marco para orientar qué soluciones pueden considerarse razonables.
- B) Verificación “privacy-preserving” (demostrar edad sin revelar identidad)
La Comisión Europea ha presentado directrices y un prototipo de app de verificación de edad pensado para un enfoque más “mínimo”: demostrar “soy mayor de…” sin compartir más datos de los necesarios, en línea con el espíritu del DSA de reforzar la protección de menores.
6) Conclusión: el debate real es “protección vs. privacidad”
Si España eleva el listón a “menores de 16 fuera”, el gran punto técnico y social será qué verificación se considera aceptable:
- Si es muy blanda, se cuela cualquiera.
- Si es muy fuerte, se abre un debate serio de privacidad y proporcionalidad (especialmente si la solución acaba siendo DNI o biometría para todo el mundo).
El reto será encontrar un equilibrio: controles eficaces, minimizando datos y ofreciendo vías alternativas (no obligar a un único método), además de educación digital y acompañamiento familiar.







