Durante muchos años hemos seguido llamando “Selectividad” a la prueba de acceso a la universidad. El nombre ha cambiado varias veces, pero para la mayoría de estudiantes, familias y profesores sigue siendo eso: la Selectividad, ese momento decisivo que marca el final del Bachillerato y la puerta de entrada a la universidad.
Hoy hablamos de PAU, Prueba de Acceso a la Universidad. Pero más allá del nombre, lo verdaderamente importante es que también está cambiando la forma en la que se evalúa a los alumnos.
La PAU actual insiste cada vez más en una idea clave: no basta con memorizar. El estudiante debe demostrar que comprende, razona, relaciona conceptos, interpreta información y sabe expresarse correctamente. Es decir, no se trata solo de saber cosas, sino de saber utilizarlas.
Saber no es suficiente: hay que saber explicar
Uno de los cambios más importantes es el peso que adquiere la expresión escrita. En muchas materias, la claridad, la coherencia, la ortografía, el vocabulario, la presentación y la capacidad de construir una respuesta bien ordenada pueden marcar la diferencia.
Esto es muy importante porque muchos estudiantes confunden estudiar con releer. Leen los apuntes una y otra vez, subrayan frases, hacen esquemas muy bonitos y sienten que dominan el tema. Pero luego, cuando llega el examen, descubren que una cosa es reconocer una explicación cuando la tienes delante y otra muy distinta es escribirla tú solo, con tus palabras, bajo presión y en un tiempo limitado.
Por eso, preparar la PAU exige entrenar algo más que la memoria. Exige practicar la escritura, la argumentación y la capacidad de responder exactamente a lo que se pregunta.
Una buena frase para resumirlo sería esta:
En la nueva Selectividad no basta con saber: hay que saber explicarlo.
La importancia de practicar como si fuera el examen
Uno de los errores más frecuentes al estudiar es hacerlo siempre en condiciones demasiado cómodas. El alumno lee apuntes, mira vídeos, consulta resúmenes o repasa ejercicios ya resueltos. Todo eso puede ayudar, pero no reproduce la situación real del examen.
La PAU se hace con tiempo limitado, sin móvil, sin internet, sin apuntes y con la presión de tener que organizar la respuesta en el momento. Por eso, una parte fundamental de la preparación debería consistir en hacer simulacros reales.
Un simulacro no es simplemente hacer ejercicios. Es sentarse durante 90 minutos, elegir una prueba, contestar por escrito, controlar el tiempo y corregir después con criterios similares a los de la PAU.
Ahí es donde aparecen los fallos reales: respuestas incompletas, mala gestión del tiempo, ideas desordenadas, errores de ortografía, problemas para arrancar una pregunta o dificultad para sintetizar.
Y precisamente por eso los simulacros son tan útiles. No solo sirven para comprobar lo que se sabe, sino para descubrir qué hay que mejorar.
El peligro de estudiar solo leyendo
Releer apuntes da tranquilidad, pero puede ser una trampa. Cuando leemos algo muchas veces, nuestro cerebro empieza a reconocerlo. Esa familiaridad nos hace pensar que lo sabemos. Sin embargo, reconocer una información no es lo mismo que recordarla.
En un examen no se nos pide reconocer un párrafo. Se nos pide producir una respuesta. Y eso cambia por completo la forma de estudiar.
Una técnica muy sencilla y eficaz es la del folio en blanco. Antes de repasar un tema, el estudiante toma un folio y escribe todo lo que recuerda sin mirar. Luego compara con los apuntes. Es una forma honesta de saber qué domina realmente y qué solo le suena.
Otra técnica útil es el recuerdo activo: cerrar los apuntes e intentar contestar preguntas de memoria. Cuesta más que leer, pero precisamente por eso funciona mejor.
También ayuda mucho la repetición espaciada. Es preferible estudiar un tema varias veces en días distintos que intentar metérselo todo en la cabeza la noche anterior. La memoria necesita tiempo, descanso y recuperación.
Tecnología sí, pero con criterio
En este contexto aparece la inteligencia artificial. Herramientas como ChatGPT pueden ser muy útiles para estudiar, pero no deben sustituir el esfuerzo del alumno.
La tecnología puede ayudar a generar preguntas, explicar conceptos, corregir respuestas o preparar simulacros. Pero la comprensión, la escritura y la capacidad de razonar siguen dependiendo del estudiante.
De hecho, la PAU en tiempos de inteligencia artificial nos obliga a insistir más que nunca en algo esencial: el valor del criterio propio.
Hoy cualquier alumno puede acceder a miles de explicaciones, resúmenes, vídeos, esquemas y respuestas generadas automáticamente. La información ya no es el problema. El problema es saber elegir, verificar, ordenar y convertir esa información en conocimiento propio.
El papel de las familias
También conviene recordar algo importante para las familias. La PAU es importante, pero no debería vivirse como un juicio final. La presión excesiva rara vez ayuda. Lo que más necesita un estudiante en esos días es organización, descanso, tranquilidad y apoyo.
A veces los padres insisten mucho en repetir “estudia”, cuando quizá sería más útil ayudar con la logística: horarios razonables, comidas, sueño, transporte, material preparado, DNI, botella de agua y un entorno tranquilo.
La noche anterior no se arregla un curso entero. La noche anterior se protege la cabeza.
Conclusión
La PAU actual no premia únicamente la memoria. Premia también la comprensión, la claridad, la madurez, la capacidad de síntesis y la expresión escrita.
Por eso, estudiar ya no puede consistir solo en leer y subrayar. Hay que practicar, escribir, equivocarse, corregir y volver a intentarlo.
La tecnología puede ser una gran aliada, pero el reto sigue siendo profundamente humano: pensar, comprender y explicar bien.
La información está al alcance de todos. La diferencia la marcará quien sepa convertir esa información en criterio.
Esta semana, en el programa La mañana de COPE Canarias, hablamos sobre esta nueva forma de enfocar los estudios:
TRANSCRIPCIÓN
A continuación puedes leer la transcripción de la charla:
[Roberto González]
…Y lo cierto es que la tecnología irrumpe también en lo positivo, porque les ayuda a preparar este tipo de exámenes y de pruebas en lo negativo, porque, bueno, siempre habrá alguno que quiera aprovecharse un poquito más allá de lo que debe y ya han advertido los responsables de la universidad y de educación que se va a mantener un control, por ejemplo, sobre los dispositivos electrónicos, porque se puede delegar algunas cosas en la tecnología, pero no todo, ¿verdad? Josué Fumero, director de Internetísimo.com, buenos días.
[Josué Fumero]
Buenos días, Roberto, por supuesto. Las formas han cambiado y de verdad que hemos pasado de la época nuestra de apuntes, subrayadores y café, a una donde la gente está estudiando con JPP, hacen simulacros con IA y con el móvil y, bueno, es verdad que tiene muchas ventajas, pero también hay que tener mucho cuidado porque nos hace creer que sabemos de los temas y al final nos está convirtiendo también un poquito en vagos, si le estamos todo el tiempo preguntando a JPP por cualquier tema.
[Roberto González]
Claro, porque de alguna manera nos lo pone demasiado fácil y a lo mejor, bueno, preguntamos una cosa, vemos, leemos una cosa, nos parece que la sabemos, pero a la hora de enfrentarse al papel es muy distinto.
[Josué Fumero]
Sí, aparte que fíjate que también hay un elemento importante en las nuevas selectividades que se valora un 10% en cada prueba tu redacción, tu coherencia, tu cohesión gramatical. Si tú te has acostumbrado a hacer un copy-paste de todo, pues al final cuando tienes que desarrollar cualquier respuesta no sabes hacerlo. En ese sentido, lo que sí se recomienda es que el JPP sea una herramienta para ayudarte a estudiar, pero básicamente para entrenarte con preguntas de examen, con una corrección de lo que tú estás escribiendo, que tú te expliques en tres niveles para ver cómo lo haces, que te haga como una especie de cronómetro, que te corrija lo que tú respondes, pero no nos olvidemos que al final nosotros vamos a tener que enfrentarnos al examen nosotros solos, sin esos dispositivos, espero que la gente no haga trampa y que tenemos que de alguna forma valernos por nosotros mismos sin esta ayuda.
[Roberto González]
Bueno, has nombrado la bicha. La cosa de hacer trampas está de actualidad porque los responsables de educación están advirtiendo que se van a controlar los dispositivos electrónicos, se van a hacer barridos incluso para comprobar… Claro, aquí somos como pequeños James Bond a partir de un tiempo a esta parte. Los relojes inteligentes, los smartwatches, que no sé hasta qué punto pueden traer esas cosas, los pinganillos con acceso a la inteligencia artificial. A ver, claro, hay más posibilidades también de pretender engañar a los profesores.
[Josué Fumero]
Hombre, sí, la verdad es que el tema propio de los móviles encima de la mesa es algo bastante obvio que se va a detectar enseguida, pero el pinganillo oculto, amigo, eso es muy complicado. Y encima hay unos pinganillos que te los puedes poner en un montón de partes del cuerpo y te puede de alguna forma decir una respuesta y escribirla. No sé, sinceramente espero que los alumnos no recurran a ello porque de verdad que no están siendo…
[Roberto González]
Oye, Josué, ¿y se podría poner algún tipo de inhibidor? ¿Esto sería posible, instalar inhibidores que impidan que la señal llegue?
[Josué Fumero]
Yo entiendo que donde se están haciendo… por hacer se puede hacer, pero yo entiendo que estos inhibidores sobre todo se pensó en su momento en las salas de cine. Para evitar interrupciones de la gente viendo las películas. Incluso también para evitar también que alguno se pusiera a grabar y a transmitir en streaming la película que está viendo. Te acuerdas que fue una de las modas que hubo de piratear películas. Que iba la gente al cine, grababa la película completa y enseguida la transmitía. En esta tienes que pensar también que yo entiendo que estas salas… Tienes que acondicionar las salas. Para hacer esos inhibidores de frecuencia y yo entiendo que esto va a ser en las aulas normales de siempre donde pues instalar ese tipo de tecnología no es nada fácil de un día para otro.
[Roberto González]
Oye, que yo entiendo, Josué, que una marca que ha sido víctima seguro de la irrupción de la inteligencia artificial ha sido esa página que utilizaban muchos alumnos para doparse un poco. Para hacer sus tareas o incluso para estudiar que era el Rincón del Vago. Claro. Sí, te acuerdas. Qué necesidad ella de acudir al Rincón del Vago, ¿no?
[Josué Fumero]
No, la verdad que no. En un principio incluso el Rincón del Vago que era aquella biblioteca que era en 1998, o sea, estamos hablando de una cosa bastante antigua al final fue tan utilizada que había profesores que veían los trabajos de los alumnos y buscaban en el Rincón del Vago a ver si el alumno copiaba, a ver si el alumno lo había copiado. Ahora mismo, claro, antes el profesor iba a buscar la frase en Google y encontraba si tenía de plagio. Ahora no, ahora es que el CGPT responde de una forma que no está en Google. O sea, no está directamente en Google ese texto y es una de las cosas que se está hablando mucho en la ley de la inteligencia artificial que se va a redactar por parte de la comunidad europea. Que se va a exigir que cada contenido que esté hecho con IA esté etiquetado con IA para que la gente de alguna forma ponga en contexto lo que se está escribiendo. Porque ahora mismo buscando en Google no te enteras si es una cosa de IA o no, tienes que hacerlo con herramientas más avanzadas.
[Roberto González]
Bueno, pues si tiene preguntas y necesita respuestas en torno al desarrollo web para su empresa pues ahí está, internetisimo.com, ahí está Josué Fumero que le puede resolver, igual que a nosotros cualquier duda. Josué, muchas gracias, buenos días.
[Josué Fumero]
Y mucha suerte a los muchachos.
[Roberto González]
Desde luego que sí, son los primeros.
[Josué Fumero]
Gracias, chao.







