En los últimos años ha emergido una forma especialmente dañina de violencia digital: herramientas basadas en inteligencia artificial capaces de generar o manipular imágenes para que una persona parezca desnuda o en una situación íntima sin haberlo estado nunca, y sin haber dado su consentimiento. A esto se le suele llamar, de manera coloquial, “IA que desnuda”, aunque el término más preciso sería nudificación mediante IA o deepfakes íntimos.
No se trata de una travesura tecnológica ni de un simple “montaje”. Es un ataque directo a la intimidad, a la dignidad y, en muchos casos, a la integridad moral de la víctima. Y cuando afecta a menores, el daño puede ser devastador: humillación pública, acoso, chantaje, aislamiento social, miedo a ir al colegio o al trabajo, e incluso consecuencias psicológicas graves.
En este contexto, la pregunta clave es: ¿se está haciendo algo para prohibirlo y frenarlo? La respuesta es sí. Hay una reacción clara en varias capas: leyes penales, obligaciones a plataformas para retirar contenido, medidas de transparencia y vías urgentes de retirada.
Qué es exactamente “la IA que desnuda”
Estas herramientas no “quitan ropa” de una foto en el sentido literal; lo que hacen es generar una imagen sintética que intenta parecer realista. Suelen funcionar de dos formas:
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Transformación de imágenes: se parte de una foto real de una persona vestida y se genera una versión falsa “desnuda”.
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Generación y sustitución: se crea un cuerpo o escena íntima y se integra el rostro o rasgos identificables de una persona real.
El resultado es una imagen que puede circular como si fuese auténtica. Y aunque técnicamente sea falsa, el impacto social —y el daño— es real.
¿Existen aplicaciones y servicios que lo hacen hoy?
Sí. Existen servicios y aplicaciones capaces de producir este tipo de imágenes. En ocasiones aparecen y se difunden rápidamente en canales sociales y de mensajería, y otras veces han llegado a estar disponibles en ecosistemas de apps antes de ser retiradas tras denuncias.
Aquí hay un punto importante: no hace falta que la herramienta sea sofisticada para causar un daño enorme. Basta con que produzca una imagen “creíble” a simple vista y que se comparta en un entorno escolar, laboral o comunitario donde la víctima sea reconocible.
Por eso, en el debate público se está consolidando una idea: no estamos ante un problema de “tecnología”, sino de consentimiento y de abuso. La IA es el medio; el problema es el uso no consentido y el daño a la persona.
Qué se está haciendo para prohibirlo o frenarlo
La respuesta institucional está avanzando por varias vías que se refuerzan entre sí:
1) La vía penal: perseguir y castigar la conducta
El objetivo de la vía penal es claro: que crear o difundir material íntimo manipulado sin consentimiento tenga consecuencias.
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A nivel europeo, hay una tendencia a considerar estos hechos como parte de la violencia digital, particularmente en el marco de la violencia contra las mujeres y la ciberviolencia. Esto empuja a los Estados a incorporar o reforzar delitos y medidas de protección.
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En España, se ha impulsado una reforma (en tramitación parlamentaria) para tipificar de manera específica la difusión de “ultrafalsificaciones” o contenidos manipulados generados con tecnología, cuando simulan situaciones sexuales o gravemente vejatorias. Lo relevante de esta línea es que trata de cerrar el vacío: no solo “difundir lo íntimo real”, sino también lo íntimo falso cuando se usa para humillar, violentar o dañar.
Además, estas reformas suelen incluir agravantes o especial atención cuando la víctima es menor o persona especialmente vulnerable.
2) La capa de plataformas: retirada de contenido y respuesta a denuncias
La realidad práctica es que, aunque exista un delito, el daño suele multiplicarse si el contenido se hace viral. Por eso, la segunda capa es crucial: obligar a plataformas y servicios a reaccionar.
En la Unión Europea, el enfoque es que los servicios digitales:
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tengan mecanismos claros para notificar contenido ilegal,
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tramiten esas notificaciones con diligencia,
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y en determinados casos puedan recibir órdenes formales para actuar contra contenido ilegal o para colaborar aportando información en una investigación.
Este tipo de herramientas no “solucionan” todo, pero marcan una diferencia enorme: si la retirada se consigue pronto, se reduce el daño. El mensaje es: no basta con decir “denuncia”: hay que poder frenar la difusión.
3) Transparencia y trazabilidad: identificar contenido sintético
Una tercera línea de acción apunta a la prevención y a la claridad: que el contenido sintético o manipulado sea reconocible. Aquí entra el debate sobre obligaciones de transparencia para determinados sistemas de IA y para contenidos que puedan inducir a error.
La idea de fondo es sencilla:
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si es más fácil detectar lo sintético,
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y si hay obligaciones de informar o etiquetar en ciertos contextos,
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entonces se reduce la impunidad y aumenta la capacidad de respuesta de usuarios y plataformas.
Esto no elimina el riesgo, pero ayuda a construir un entorno en el que el engaño tenga menos recorrido.
4) Vías urgentes de retirada: actuar sin esperar meses
Cuando una imagen íntima falsa se difunde, el tiempo es decisivo. Por eso, además de lo penal, existen mecanismos para pedir retirada rápida.
En España destaca el Canal Prioritario de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), diseñado para solicitar retirada urgente cuando se están difundiendo imágenes, vídeos o audios especialmente sensibles (por ejemplo, de contenido sexual) y hay un riesgo grave para la persona afectada.
Este tipo de herramienta es clave para explicarlo en radio:
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La víctima no tiene por qué esperar a que un proceso penal avance para empezar a frenar la difusión.
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Hay medidas administrativas que pueden ser más rápidas en la primera fase.
¿Hay “órdenes claras” de prohibirlo?
Depende de qué entendamos por “prohibir”.
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Prohibir la existencia de la tecnología (que exista IA capaz de generar imágenes): es difícil, porque las capacidades pueden estar en herramientas generales.
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Prohibir el acto (crear, difundir, comercializar o usar imágenes íntimas falsas sin consentimiento): aquí sí hay una dirección clara y cada vez más concreta.
La tendencia internacional va hacia:
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criminalizar la creación/difusión en escenarios especialmente dañinos (íntimos, sexuales, vejatorios),
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forzar retiradas rápidas cuando hay denuncia válida,
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reforzar responsabilidad y cooperación de plataformas,
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proteger especialmente a menores.
Qué puede hacer alguien si es víctima (o si lo detecta cerca)
En una intervención divulgativa conviene dar pasos simples, sin tecnicismos:
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No culpabilizar a la víctima: que sea falso no lo hace “menos grave”.
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Guardar pruebas: capturas, enlaces, nombres de usuario, fechas, mensajes. (Sin redistribuir el contenido).
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Solicitar retirada: reportar en la plataforma donde se publicó.
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Usar vías urgentes: en España, el Canal Prioritario de la AEPD puede ser una herramienta clave cuando hay material sexual/violento.
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Pedir ayuda especializada: el servicio 017 de INCIBE orienta en casos de ciberacoso y problemas de seguridad digital.
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Denunciar si hay delito: especialmente si hay menores, amenazas, extorsión, difusión masiva o acoso continuado.
El objetivo es doble: detener la difusión y activar protección legal.
Conclusión: el centro del debate es el consentimiento
La “IA que desnuda” pone sobre la mesa un choque entre capacidad tecnológica y derechos fundamentales. Pero la brújula es clara: sin consentimiento, es abuso. Y por eso se está avanzando en:
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tipificar o reforzar delitos,
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facilitar retiradas rápidas,
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exigir responsabilidad a plataformas,
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y promover transparencia sobre contenidos sintéticos.
Esta semana, en el programa La mañana de COPE Canarias, hablamos sobre este nuevo riesgo en Internet
Transcripción
[Roberto González]
Pero también tiene sus peligros y uno de ellos es el que vamos a tratar, porque siempre hay gente dispuesta a utilizar cualquier ventaja tecnológica pues para hacer la puñeta con perdón. Cinco menores en Valencia, estrellas ya consagradas como Rosalía o Taylor Swift ya lo han sufrido. Nadie es inmune en la web a la posibilidad de un ataque con inteligencia artificial que directamente nos desnude, nos muestre a cualquiera de nosotros desnudo o en actitudes que nada tienen que ver con nuestro día a día.
Es un delito, esto es un delito, la cuestión es de qué manera se puede erradicar. Josué Fumero, director de internetísimo.com. ¿Qué tal Josué?
Buenos días.
[Josué Fumero]
¿Cómo estás?
[Roberto González]
Pues estupendamente, viendo aquí, claro, cualquiera de nosotros tiene, quién no, algunas fotos subidas en la red que son susceptibles de ser manipuladas y transformadas de tal manera que aparezca algo que no es, que no tiene nada que ver con la realidad. Por ejemplo, cualquiera de nosotros en pelota picada, ¿no?
[Josué Fumero]
Sí, efectivamente, es un nuevo fenómeno de violencia digital porque no deja de ser algo no consentido y también utilizado con un claro daño a la otra persona, sobre todo en su reputación, ¿verdad?
[Roberto González]
Claro, porque esto que nos pase a ti y a mí, que bueno, somos personas adultas y a lo mejor no despertamos ese interés, pero claro, yo imagino esto en niños o en niñas menores de edad, ¿no? Esto es una agresión sexual en toda regla.
[Josué Fumero]
Sí, este tipo de herramientas están utilizándose también para humillar, acosar o extorsionar y, como digo yo, el daño a una persona como nosotros tiene un alcance, pero es que a los menores puede ser mucho más grave, ¿no? Y claro, pues está claro que estamos en un entorno donde la intervención artificial, los modelos de la intervención artificial, muchos de ellos, además, se están creando constantemente, ¿no? Son muy llamativos para que la gente los descargue de manera fácil.
Están desnudando a una persona y está claro que si no le ponemos coto desde el tema legal, sobre todo, tanto de parte de la Unión Europea como de España, del gobierno español, pues nos vamos a cortar con el problema de manera radical, ¿no? Que es lo que estamos intentando buscar, ¿no?
[Roberto González]
Claro, ¿de alguna manera se puede limitar la inteligencia artificial para que no haga esto, para evitarlo?
[Josué Fumero]
Bueno, en un principio sé que se están ya haciendo acciones porque hay unas directivas europeas donde dejan claro que esto es una difusión no consentida de material íntimo manipulada, ¿no? Por ejemplo, sé que tanto la marca de Google como la marca de Apple están ya haciendo revisiones constantes de aplicaciones que se suben y que se denuncian, lógicamente, y las retiran inmediatamente. Pero claro, por ejemplo, Telegram es un sitio donde está pululando este tipo de información y de manera grave, ¿no?
Entonces, claro, aquí lo que se está buscando es meter herramientas… Creo que el gobierno americano, sobre todo, es el más activo en este sentido. Está hablando ya de retirar inmediato del material, multas bastante potentes…
Aquí en España, pues mira, aquí podemos hacer una denuncia a lo que es el INCIBE, ¿verdad? Es el 017, un teléfono que tenemos para delitos de ciberseguridad, donde podemos reclamar el tema. También tenemos un canal en la Agencia de Protección de Datos.
Lo que sí les recomiendo a las personas que sean afectadas con este dickfake es que te caben pruebas, ¿verdad?, para poder ir con fundamento a una denuncia, ¿no? Y nada, aquí el tema es dejar claro, también a nivel educativo, de que tenemos que penalizar este tipo de actuaciones y que podemos ir a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado a poder hacer una reclamación.
[Roberto González]
Claro, lo primero es denunciar. Y después, bueno, pues también tener cuidado con las fotos que se comparten. Hemos hablado en otras ocasiones, Josué, de los peligros de publicar fotos sin tornison de los menores de edad de la casa, ¿no?
Que uno está muy orgulloso de sus hijos, pero vaya que no parece, y más ahora, lo más recomendable mostrar fotos de los más pequeños, ¿verdad?
[Josué Fumero]
Claro, Roberto, lo que pasa es que yo hago una reflexión. Eso lo tenemos ahora más claro, ¿verdad? Pero las fotos que hemos compartido…
[Roberto González]
Ahora nos damos cuenta de por qué, ¿no?
[Josué Fumero]
¿Qué hacemos? Porque yo, por ejemplo, yo siempre he sido el censor de poner las fotos como decía, porque no dejan de ser momentos de felicidad que yo quiero compartir en las redes, y vamos a ver fotos de una acampada, fotos de un pateo de senderismo, fotos de un cumpleaños, y ahora lo miro con marcha atrás y digo, ¿y quién pone todo esto, no? Luego, por ejemplo, mira, te comento el caso mío, en el colegio mío, lo primero que te piden es el consentimiento de uso de las fotos para la web del colegio, y el 90%, el 99% de los padres lo ponemos que sí, imagínate, ¿no?
Eso lo hemos hecho en años anteriores. Quizás ahora me pregunten hoy y diga, oye, no, capaz que no, pero todas esas webs de colegios, por ejemplo, están inundadas de fotos de menores, ¿qué hacemos con ellas? Ahora a todo lo pasado.
Entonces, yo creo también, me parece a mí que es mejor el camino de, oye, vamos a penalizar de verdad al que tenga esta herramienta, o que esté haciendo difusión de esas imágenes, igual que hacemos una difusión de una foto íntima que tengamos de nuestra pareja, o lo que sea, que también está muy penalizado. Y luego, por ejemplo, a mí, yo soy también muy defensor de que cada persona que tenga una cuenta de redes sociales tiene que tener un DNI para que se haga responsable de lo que está poniendo.
[Roberto González]
Desde luego, que sea responsable de lo que se publica, eso me parece fundamental. Bueno, pues ahí está la prevención frente a lo que se publica, porque efectivamente ahí está la IA que ya puede desnudarnos, hay aplicaciones además que se dedican a esto, ¿no? Veo que hay alguna que se llama Nudify.
[Josué Fumero]
Bueno, había una que estaba utilizada hace mucho, el Grok, que fue la que dio una de las mayores señales de alarma, porque en su comienzo no tenía coto a ese tema, incluso lo comentábamos aquí entre varias personas, pero no se está cortando. Sé que ya es diferente, yo he intentado probar ahora mismo con la intervención del programa a ver si con una foto de una persona me la pasaba tal, y me dijo que no. O sea, que en ese sentido el Grok creo que ya tiene, como digo yo, la reclamación por parte del Gobierno de que no puede hacer este tipo de cosas.
Pero claro, ¿cuántas otras habrá? Esa es la duda.
[Roberto González]
Josué Fumero, director de Internetísimo.com. Gracias, Josué. Un saludo.
[Josué Fumero]
Un saludo. Chao.







