Durante las vacaciones de verano, los menores aumentan su tiempo frente a pantallas en un 30 % más que durante el curso escolar, llegando a una media de 4 horas diarias. Aunque la tecnología puede ser útil, también puede convertirse en una distracción excesiva si no se establece un control adecuado.
Esta semana, en el programa La mañana de COPE Canarias, hablamos sobre esta situación y cómo imponer medidas de restricción para los niños.
Transcripción
[Daniel]
Los niños están en casa o el cuidado de los abuelos en estos días pues surge la duda sobre los límites a la hora de acceder a ordenadores, a tablets o móviles. Un estudio de la Fundación Axis, que trabaja con personas en riesgo de vulnerabilidad, ha advertido, Roberto, del auge del juego online entre menores en Canarias, a la vez que también proliferan, por cierto, los salones y minicasinos en barrios humildes, que también es otra derivada del problema, ¿no? Ese estudio alerta sobre cómo se ha normalizado el juego de azar como forma de ocio entre adolescentes, y ahí está claro pues la falta de control en portales internacionales sin regulación estatal y sobre todo también ese uso generalizado del móvil entre los menores de edad sin ningún tipo de verificación de edad, ¿no?
[Roberto González]
Claro, aquí te encontramos dos temas, ¿no? Dos cuestiones o dos problemas. Uno, el tiempo que se dedica a estos dispositivos y otro, los límites que se ponen, por ejemplo, al juego o a otros contenidos.
Cómo ofrecer alternativas a los niños adolescentes que les parezcan atractivas para que se despeguen de las pantallas o qué programas se pueden instalar para restringir el acceso descontrolado. Hablamos en primer lugar con Josué Fumero, director de Internetísimo.com. ¿Qué tal, Josué?
¿Cómo estás? Buenos días.
[Josué Fumero]
¿Qué tal? Buenos días, Roberto. ¿Cómo estás?
[Roberto González]
Estupendamente. Oye, preocupado porque, claro, habría que poner algún tipo de cortafuegos a todos estos canales inapropiados, que enseguida muchos piensan en… cuando hablamos de contenidos inapropiados, muchos pensamos en contenido sexual, ¿no?
No en el porno. Pero, ojo, que están, por ejemplo, las plataformas de juego que pueden ser un problema también.
[Josué Fumero]
Sí, efectivamente. El grado de adición que están empezando a crear este tipo de juegos online, casinos y otros recursos online, empieza a ser preocupante. Sobre todo porque estamos hablando de que los jóvenes actualmente están dedicándole incluso algunos más horas al uso de pantallas que a dormir.
Imagínate, estamos hablando de más de siete o ocho horas de uso interrumpido, ¿no? Y claro, aquí preocupa bastante que no sepamos poner límite al uso indiscriminado de pantallas, sobre todo ahora que empiezan las vacaciones, en las cuales estamos un poquito más… vamos a dejarles hacer más cosas, vamos a darle más libertad, ¿verdad?
Pero esa libertad pues muchas veces desemboca en que el niño o el adolescente esté delante de la pantalla constantemente sin hacer otras cosas, ¿no? Propias más del verano que nosotros conocemos, ¿te acuerdas? En vacaciones Santillana o el ir a jugar con la pelota a la playa o ese tipo de cosas, ¿no?
[Roberto González]
Claro, que eso es lo principal. Pero, oye, existen cortafuegos, me imagino, para los dispositivos para evitar que entren contenidos que no queremos que entren.
[Josué Fumero]
Sí, efectivamente. Ya muchos incluso móviles te permiten configurar por la edad que tiene el usuario ya unos bloqueos automáticos de aplicaciones, ¿no? Esas bloqueos se pueden incrementar si instalamos determinadas aplicaciones que incluso ya controlan hasta el tiempo máximo de uso de determinadas aplicaciones.
Incluso podemos establecer horarios de uso, ¿no? Es decir, mira, a partir de tal hora de la noche ya no se usa el móvil, no se permite acceso a determinadas páginas o acceso a determinadas redes sociales que están de alguna forma vinculadas con determinadas aplicaciones. Bueno, aquí podemos encontrar un abanico extenso de bloqueos que podemos configurar.
[Roberto González]
Bueno, déjame que dé paso a esta conversación al psicólogo Leocadio Martín porque me parece interesante también plantearnos la cuestión de cómo les afecta a los más pequeños este acceso a las pantallas y cómo convencerlos de que hay otras cosas que pueden ser más interesantes. ¿Qué tal, Leocadio? Buenos días.
[Leocadio Martín]
¿Qué tal? Buenos días, buenos días, Roberto. Buenos días, Josué y Daniel.
[Roberto González]
¿Qué tal? Qué bueno coincidir contigo en pantalla.
[Leocadio Martín]
Acostumbrado, Roberto, todavía estoy acostumbrado a coincidir contigo en pantalla.
[Roberto González]
Sí, es verdad, también en pantalla en su momento y ahora aquí en la radio. Oye, Leocadio, claro, yo me pongo en el lugar de los más pequeños ahora. Es un dispositivo o es un atractivo muy poderoso el que te ofrecen las pantallas que frente a eso cualquier cosa suena aburrida.
[Leocadio Martín]
Sí, suena aburrida especialmente porque hemos ido haciendo desgraciadamente que las ciudades y que los veranos y que los espacios de ocio de los más chiquitines pues estén muy condicionados. Evidentemente por encima de cualquier pantalla, de cualquier dispositivo móvil si nosotros conseguimos establecer, esto ya es una cuestión de políticas públicas, el que los jóvenes y las jóvenes tengan posibilidad de verse, de contactar, de hablar. Yo siempre recuerdo, y Josué se acordará y tú también, porque por alguna la gente cazando Pokémon por la calle y la gente se ponía a decir pero oye, esto es fatal.
No, la gente decía, bueno, por lo menos están en la calle. Efectivamente, por lo menos están en la calle, están socializando y muchos de ellos ni siquiera estaban desvirtualizando gente que conocían hace muchísimo tiempo. Yo creo que hay que ser realistas y de esto saben muchos más Josué que yo.
Esto ha venido para quedarse, evidentemente, y no hablo de algo que sí me preocupa muchísimo que no es el uso, me preocupa muchísimo todo lo que tiene que ver con el juego y la desregulación que existe tanto en los juegos online como en los juegos, como comentaba Daniel en su entradilla, en los espacios, porque prácticamente en cualquier sitio encuentras un sitio para jugar y no hay medidas de control, o por lo menos no aprecias medidas de control porque tengo pacientes que vienen con estos problemas. Y después he añadido a todo esto, si me permiten meter algo más, que es la realidad, que lo llevamos viviendo hace poquitos años, hay un estudio también reciente publicado por el MIT de Estados Unidos, un sitio que no es desde luego sospechoso de estar en contra de la tecnología, que determina que los niños y niñas que están utilizando exclusivamente el chat GPT en un experimento, el chat GPT hablo de inteligencia artificial, el nivel de funcionamiento de su cerebro, vamos a ponerle un escáner para ver cómo va funcionando su cerebro, se reduce entre un 40 y un 60%, entre un 40 y un 60%.
Aquello que ya decíamos nosotros nos está volviendo más tontos, no sé cuánto, no nos ayuda a reflexionar, esto es real, ocurre en el cerebro, lo estamos viendo. Lo malo es que en cerebros en formación pues estamos, digamos, no consiguiendo que todas las conexiones neuronales que son necesarias, que se establezcan cuando son chiquititos, pues vayan creciendo, porque después frente a la gente que utiliza el chat GPT, jóvenes para buscar contenido, para preparar cosas y tal, pues eso no parece causar mucho problema, estamos en torno a la reducción entre un 5 y un 10%, pero el chat GPT exclusivamente, que lo estamos viendo, los chicos y chicas ya utilizan el chat GPT o cualquier inteligencia artificial, para lo que antes, estamos hablando del pasado del Google, de lo que le preguntabas al Google. Entonces todo esto es una realidad que se nos ha venido encima y yo creo que o anadogizamos un poco, y somos conscientes de que anadogizar nos va a resultar en muchos sentidos incómodo, incómodo porque nos hemos vuelto una sociedad que nos molesta lo más.
A mí Roberto me llama mucho la atención cuando hace unos años la gente venía a Canarias y decía que los niños los tratan, bueno todavía se sigue viendo en algunos sitios, en mi ciudad, en La Laguna, supongo que en sitios más pequeñitos también se ve, los chiquillos jugando por la calle, los padres tomándose algo, dando vueltas, corriendo con una pelota, pero es que ahora molesta que el niño use una pelota, o que el niño vaya en una bicicleta, miren, es lo que es, porque eso va a ser la única manera y es lo más atractivo para ellos que el chiquillo o que la chiquilla no esté con una pantalla, porque evidentemente la pantalla va a competir con todo lo que sea. En todo caso, muchos padres efectivamente se encuentran, Josué, en el momento de separar al pequeño de la pantalla, me refiero a ese instante, no me refiero a todo el proceso, en el instante hay una reacción agresiva inmediata, o sea, no quiere decir que vaya a pegar, pero vaya, hay una respuesta de agresividad, eso se produce y cualquier padre lo sabe, en ese momento, en el momento de que la apagamos o ahora es cuando hay que apagarla, hay 30 segundos de reacción agresiva, sí, sí.
[Josué Fumero]
Hombre, lo que está claro es que también muchas veces, mucha culpa la tenemos los padres porque no somos ejemplares, una vez leí un estudio que decía que estaban viendo el comportamiento de unos padres en un restaurante y de 55 padres, 40 estaban usando el móvil, y cuidado si me quedo corto, yo creo que el hijo ve que el padre también está todo el tiempo con el móvil encendido e incluso le quita atención, el hijo quiere hablar de algún problema con el padre y el padre está con el móvil ahí que no atiende otra cosa, y lo digo porque más de una vez me ha pasado a mí también, que a veces me pongo yo ahí con las redes sociales, que seguro que Leocadio me dice «Muchachito, eres el peor», claro que sí.
[Roberto González]
Leocadio, dinos algún consejo para que esa separación, que ese límite sea más sencillo con los más jóvenes.
[Leocadio Martín]
Hombre, yo creo que los está dando Josué magníficamente bien, como siempre, en primer lugar, determinar espacio, me parece una idea fantástica, además saldremos a comer, si salimos a comer, perfecto, nosotros empezando, los móviles dejándolos de un lado. También vi una iniciativa de algunos restaurantes, no recuerdo dónde era, de bajarte un 2% de lo que te cobraban si el móvil lo dejabas en una cajita y te dedicabas simplemente a comer, porque también es cierto, y esto es un estudio hecho también por restauración, que la gente engulle mucho más cuando tiene el móvil, no aprecia la comida que se está, no es normal, no está lo que está.
Esa sería una primera. Después, como además tenemos las islas que tenemos, yo plantearía el móvil en la playa cero. Además, nada, no llevar móvil a la playa, si vamos con nuestros padres, con nuestras madres y demás, no llevarlo o ponerlo en una bolsita de estas para que no se moje, además con esa excusa está, es fantástico, mira, el móvil no lo vamos a sacar aquí, se lleva a la arena, imagino, Teresitas, playa Alcantara, Maspalomas, cualquier playa que está, no lo vamos a sacar, y las dos, tres, por supuesto, con mucha protección solar, que estemos en la playa, no se usa el móvil para nada, pero como bien dice Josué, nosotros los primeros, porque también, y esto es algo, Roberto, de que hemos hablado en muchas ocasiones tú y yo, viene lo mismo con respecto a cualquier otro tipo de adicción, porque sí es verdad que podemos hablar ya de que los chiquillos y las chiquillas son adictos a los dispositivos móviles, entonces quitar eso es fácil, más que prohibir o quitárselos porque se produce agresividad, lo que tú has dicho, agresividad, estoy hablando de agresividad de incluso padres y madres que te dicen, es que, a ver, es que de repente le he visto una cara a mi hijo que parece que sea… Sí, hombre, no que vaya a agredirlo, no creo, pero sí ese punto agresivo de enfado. De enfado, claro, o vamos a espacios, a espacios de que además sean suficientemente atractivos, esto implica para nosotros, para los padres, madre, abuelo, implica que los abuelos no lo tienen más sencillos porque saben hacer las cosas un poquito mejor, pero significa darle alternativas atractivas, pues eso de juego, de diversión, y después nosotros, por ejemplo, yo casi esto más dirigido a los padres y madres, no, si vamos a comer, vamos a comer, el móvil lo dejas en un espacio y no hay ninguna excusa para…
No voy a decir al restaurante que esto es la laguna, hay uno que no funciona los móviles dentro porque es una casa antigua y es un sitio fantástico donde está todo el mundo mirando el móvil. Una de las de muros gordos, de las de muros gordos. Bueno, pues hasta aquí hemos llegado hoy, me quedan ganas de seguir hablando, lo haremos próximamente seguro.
[Roberto González]
Josué Fumero, Leocadio Martín, muchísimas gracias. Y no se me enganchen de las pantallitas, ¿eh?
[Josué Fumero]
Muchas gracias y un placer hablar con Leocadio, que es un fenómeno, un crack, un sabio de todo.
[Leocadio Martín]
Muchísimas gracias a ti, lo mismo digo.
[Roberto González]
Leocadio, ya le puedes mandar a…
[Leocadio Martín]
Ya, ahora le estoy mandando por lo menos un ramito de flores.
[Roberto González]
Por lo menos un ramito, ya te digo, ya te digo. Josué Fumero, director internetísimo de Leocadio Martín, psicólogo. Gracias, buenos días.
[Leocadio Martín]
Buenos días.







